
Si se pregunta qué hacer en Turín, la respuesta va mucho más allá de su famosa Sábana Santa y sus elegantes soportales. La capital del Piamonte es una ciudad fascinante que combina a la perfección la majestuosidad de su pasado real con una vibrante cultura contemporánea.
Turín se consolida como un destino que cautiva por su arquitectura barroca, su exquisita tradición chocolatera y sus misterios subterráneos, ofreciendo experiencias memorables tanto dentro como en sus alrededores. Desde palacios históricos hasta aventuras de alta montaña, esta ciudad ofrece un abanico de posibilidades para el viajero.
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El principal atractivo de Turín, si tuviéramos que elegir solo uno que sintetice su historia y belleza, bien podría ser el Palazzo Madama. Este imponente edificio, situado en el corazón de la Piazza Castello, no es un palacio más; es un testimonio vivo de la historia turinesa y piamontesa, con una fachada barroca espectacular que es la tarjeta de presentación de la ciudad.
Su recorrido permite ver la evolución arquitectónica y cultural, desde su fundación como puerta romana hasta convertirse en el Palacio de las Madamas Reales y, posteriormente, en la primera sede del Senado del Reino de Italia.
Si bien es posible recorrer sus salas por cuenta propia, la mejor manera de entender la riqueza y la complejidad de este lugar es a través de una visita guiada por el Palazzo Madama. Un experto le desvelará los secretos de su Pinacoteca, las estancias reales y las historias de las dos Madamas Reales que le dieron nombre, ofreciendo una perspectiva histórica invaluable.
Además, albergar el Museo Cívico de Arte Antiguo lo convierte en un punto de encuentro con el arte que no puede faltar en cualquier itinerario sobre qué hacer en Turín.
Turín es una base excelente para explorar los tesoros del Piamonte, y una de las escapadas más impresionantes y significativas es la excursión a la Sacra di San Michele.
Encaramada en la cima del Monte Pirchiriano, esta antiquísima abadía benedictina es la construcción religiosa que inspiró a Umberto Eco para su famosa novela El nombre de la rosa. Su silueta dramática se recorta contra el cielo, siendo visible desde lejos y ofreciendo unas vistas panorámicas espectaculares del valle de Susa.
La Sacra di San Michele, símbolo de la región, se encuentra a unos 40 kilómetros de Turín y su visita es mucho más que una simple caminata. El camino, a través de la “Escalera de los Muertos” y el “Portal del Zodíaco”, es una experiencia mística que culmina en la iglesia principal, donde la arquitectura románica y gótica se fusionan. Es una de las mejores cosas que hacer en Turín y sus alrededores, ideal para los amantes de la historia, la arquitectura medieval y la naturaleza.
Turín tiene un secreto delicioso: es la capital italiana del chocolate, la cuna del famoso gianduiotto y la ciudad donde nació la tradición del chocolate sólido en Europa. Para los paladares más golosos, la mejor manera de sumergirse en esta tradición es a través de un tour del chocolate por Turín. No es solo una degustación, es un viaje por la historia que explica cómo la llegada del cacao a la corte de Saboya y el ingenio de los pasteleros locales crearon dulces inimitables.
Durante este tour, que a menudo se realiza a pie por el centro histórico, los viajeros tienen la oportunidad de visitar chocolaterías históricas, las llamadas confetterie, y probar delicias como el bicerin, una bebida caliente a base de café, chocolate y nata, o los bombones de gianduja, una mezcla de chocolate y pasta de avellanas piamontesas.
Esta experiencia no solo responde a la pregunta de qué hacer en Turín, sino que también ofrece un dulce y sabroso recuerdo de la ciudad.
Turín es conocida como una de las ciudades más esotéricas del mundo, envuelta en leyendas de magia blanca y negra. Gran parte de este aura de misterio se alimenta de una realidad fascinante y poco conocida: la existencia de una red de pasajes y galerías bajo sus calles. Para los viajeros que buscan una perspectiva diferente y emocionante, el tour por los subterráneos de Turín es una inmersión en la parte oculta de la capital piamontesa.
Este recorrido guiado lleva a los visitantes a través de antiguos túneles, bodegas subterráneas y refugios antiaéreos utilizados durante la Segunda Guerra Mundial, revelando historias de la corte de Saboya, secretos masónicos y el pasado militar de la ciudad.
Descender a los subterráneos es una experiencia única que permite ver la estructura urbana desde una óptica completamente nueva. Sin duda, es una de las opciones más intrigantes e inusuales para aquellos que buscan cosas originales que hacer en Turín y adentrarse en sus leyendas más profundas.
Más allá del chocolate y los palacios, Turín y el Piamonte son mundialmente famosos por el vermouth, una bebida alcohólica aromatizada que ha marcado la historia de la coctelería.
Uno de los nombres más emblemáticos asociados a esta bebida es Martini, y su histórica planta y museo se encuentran a muy poca distancia de la ciudad. La visita a la Casa Martini con degustación es una actividad altamente recomendable para los aficionados a las bebidas premium y a la historia empresarial.
Este tour transporta al visitante a través de la evolución del vermouth y los licores, mostrando el proceso de producción y la meticulosa selección de hierbas aromáticas. La visita culmina, naturalmente, con una degustación donde se pueden probar las diferentes etiquetas y comprender la complejidad de sabores que ha hecho famosa a la marca. Es un plan diferente y elegante para complementar las visitas más tradicionales de cosas que hacer en Turín.
Además de estas cinco actividades principales, Turín ofrece muchos otros atractivos que completan la experiencia. Los amantes del arte no pueden perderse el Museo Egipcio, considerado uno de los más importantes del mundo fuera de El Cairo. Pasear por la Vía Roma, bajo sus elegantes soportales, es imprescindible para sentir el pulso de la ciudad y disfrutar de sus tiendas y cafés históricos.
La Mole Antonelliana, sede del Museo Nacional del Cine, ofrece una de las vistas más icónicas desde su ascensor panorámico. Y por supuesto, disfrutar de un aperitivo en el cuadrilátero romano es la manera perfecta de terminar cualquier día.
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Turín es una ciudad de una elegancia sobria y sorprendente que espera ser descubierta. Desde el lujo de sus palacios reales hasta el sabor ancestral de sus chocolates y la intriga de sus túneles, hay muchísimo que hacer en Turín para todo tipo de viajero. La capital piamontesa promete una mezcla de historia, gastronomía y misterio que la convierte en una joya imperdible del norte de Italia.

